Diario del hombre eterno

Año 2080




Mateo aún no sabe que es el elegido

Las Cinco Alianzas de Estados se disputan el control
sobre el agua potable, los alimentos y las fuentes de energía.

Poderes en la sombra dirigen el mundo

Informe reservado - Alto secreto

Comisión de trasplante cerebral y regeneración celular

Mateo aún no sabe que es el elegido



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Diario del hombre eterno

Una inquietante historia de ciencia ficción
en un futuro no muy lejano


CAPÍTULO I

En un lugar perdido
Mateo aún no sabe que es el elegido.

-        ¡Más de veinte mil vidas humanas a la basura! ¡Más de cinco mil trasplantes! ¡Mi mano ya conoce, sin necesidad de mirar, cada vena, cada arruga del cerebro, y vosotros decís que aún es pronto, que hay que esperar!

 Los últimos ciento ochenta trasplantes han sido satisfactorios, ¡han continuado vivos! Y yo estoy ansioso por comenzar el experimento definitivo. ¡Estamos preparados! ¿Por qué demorar lo que ya es una realidad?”.

El profesor Kortov, el más impulsivo y joven de los miembros de la Comisión, se manifestaba así en calidad de operador-jefe de trasplantes cerebrales.

Los diez comisionados restantes aún se mostraban reacios a iniciar el experimento final.

Le respondió el profesor Williams, experto en ginecología y procesos de gestación:
-        No podemos lanzarnos a una operación que aún no está consolidada en todos sus extremos. Bien sabéis que en todos los trasplantes que han resultado positivos hasta ahora, siempre ha quedado una zona oscura no controlada.

Tomó un portafolio con documentos y comenzó a argumentar:
-        En el experimento 5.210, el cerebro no era capaz de controlar los movimientos de su nuevo cuerpo ni de articular lenguaje, aunque sí tenía capacidad de entendimiento como demostró al responder gestualmente “sí” o “no” correctamente a las preguntas que se le plantearon. El menú entendía pero no transmitía órdenes a su cuerpo ni lo controlaba.

A partir del experimento 5.251, el cerebro ya comenzó a controlar la motricidad de su nueva caja, con ciertas deficiencias, pero, como en los anteriores experimentos, aún no conectaba el lenguaje ni coordinaba las cuerdas vocales: sólo emitía ruidos incomprensibles y no hallaba forma de expresarse.

 ¿Cómo vamos a emprender el gran experimento si aún quedan tantos cabos sueltos?

Yo no daré mi voto a favor hasta que el cerebro responda en el nuevo cuerpo como lo haría en el suyo propio. Hasta que el trasplante sea perfecto.

El resto de comisionados, exceptuando al profesor Kortov, apoyaron la afirmación del doctor Williams.

Los comisionados se habían creado su propia jerga pseudocientífica: la “caja” era el nuevo cuerpo que recibía el cerebro, el “experimento número x” era el número de trasplante al que se referían. A los cerebros les solían llamar “el menú” o “el filete”, y otros términos semejantes.

El presidente de la Comisión, el Doctor Andreas, experto psiquiatra clínico, ya achacoso por el peso de sus 79 años – no por ello con mermada capacidad para discernir – continuó la sesión con su característica parsimonia:

-        Ciertamente, tras veinte años de experimentación incansable, no es aconsejable tomar decisiones a la desesperada. Ha sido en la última prueba, la número 5.380, cuando hemos conseguido el mejor resultado: el menú,  con  las  mejoras  introducidas  en  su programación neuronal y los nanoimplantes,  ya puede controlar prácticamente toda la motricidad de su nueva caja, su racionalidad y entendimiento son válidos y, por fin, está aprendiendo a hablar con resultados positivos.

Pero estoy de acuerdo con el doctor Williams: aún hay demasiados cabos sueltos y no podemos arriesgarnos.

Uno de nosotros será el elegido y, antes de iniciar el experimento final, todos los puntos deben estar bajo control.

Pero no hay que olvidar que estamos recibiendo “ciertos avisos” de la Alianza de Estados del Norte, que respaldan nuestra investigación y nos suministran puntualmente todas las “cajas” que les solicitamos. Quieren ver resultados.

Por esto, yo propongo la siguiente decisión: que se intensifiquen los trabajos, ya que estamos tan cerca de lograr nuestro cometido y que, desde hoy, día 28 de octubre de 2.080, se inicie el proyecto “Hombre Eterno”, que será la etapa definitiva de nuestra investigación.

Esta tarde, según el protocolo, nos reuniremos para designar al elegido. Será a las 16:00 horas. Buenos días.

Todos los comisionados quedaron sumamente conformes con la decisión del presidente, incluso el profesor Kortov que, en su fuero interno, se atribuyó el mérito de haber sido el causante del inicio oficial del proyecto “Hombre Eterno”.

Cerrada la sesión, el doctor Andreas dispuso todo lo necesario para la reunión protocolaria. Él ya sabía que Mateo era el elegido.

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CAPÍTULO II

Los orígenes

La creación de la Comisión de trasplante cerebral y regeneración celular se remonta a la cumbre secreta ruso-americana celebrada en Sydney el 25 de diciembre de 1.945, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Ambos Estados firmaron un convenio secreto de colaboración en materia de investigación, que permaneció vigente e inalterable, al margen de la Guerra Fría y otros avatares históricos, y que perduró hasta el año 2.030, año en que se crearon las Cinco Alianzas de Estados: Norte, Sur, Este, Oeste y la Quinta Alianza, la Alianza Independiente.

Se crearon dos Comisiones de investigación: una centrada en la experimentación sobre el cuerpo humano y, otra, en la que posteriormente entraría a formar parte Japón, en el año 1.980, sobre informática y robótica.

Tales Comisiones, sometidas a un estricto régimen de alto secreto y de riguroso control por parte de los Estados fundadores, siguieron un devenir dispar.

La primera, se convirtió en la Comisión de trasplante cerebral  y se ubicó en un lugar recóndito de la estepa siberiana. La segunda, se consolidó como Comisión de informática y robótica, emplazada en lugar desconocido.

Durante los ochenta y cinco años de existencia de estas Comisiones, muchos avances fueron logrados y extrapolados al mundo: implantación de chips en humanos y manipulación mental con electrodos, vacunas y erradicación de enfermedades, programación neuronal, creación e implantación de la world wide web a nivel mundial, primitivos androides programados, trasplantes de corazón… Ningún trasplante cerebral llegó a buen término.

En la década de los años 20, reinó la tiranía de los gobiernos  neoliberales que aniquilaron la riqueza de recursos del planeta. En el año 2.030, con la gran crisis del agua y la escasez de alimentos, surgieron numerosos conflictos armados entre países, entre ciudades, entre pueblos.

Finalmente, los estados se estructuraron en cuatro grandes alianzas: Alianza de Estados del Norte, Sur, Este y Oeste, para defender sus territorios e intereses. Un año después, marginales no controlados por los poderes establecidos, descendientes de los indignados que en la década del 2.010 lograron la desintegración de la Unión Europea y de la OTAN y la quiebra de los mercados financieros occidentales,  crearon la Quinta Alianza, la Alianza Independiente, cuyos lazos de unión no se identificaban por razones territoriales, sino por una ideología común: libertad de pensamiento – cooperación - agua y alimentos para todos – energía libre para todos.

Con la consolidación de las Alianzas de Estados, se rompieron los acuerdos de colaboración científica y las Comisiones secretas de investigación desaparecieron. Los centros de actuación fueron destruidos.

En 2.037, la Quinta Alianza, a la que siguen unidos ocultamente los principales científicos, investigadores, intelectuales y librepensadores del planeta, volvió a retomar los proyectos de las antiguas Comisiones de investigación. Crearon un centro secreto con especialistas en diversas áreas de desarrollo de tecnologías, cuyo fin era la creación de recursos útiles para los humanos, y otros avances:

inventaron desaladoras  de agua marina fáciles de construir y de bajo mantenimiento energético,  generaron alimentos sintéticos, desarrollaron investigaciones sobre regeneración celular, erradicación de enfermedades,  robótica, teletransporte de la materia y desarrollo de fuentes energéticas alternativas.

Consiguieron grandes avances, y facilitaron la creación de numerosas comunas de humanos independientes que se autoabastecían aprovechando los recursos tecnológicos procurados por el centro de investigación.

Hasta el año 2.060, proliferaron las comunas independientes bien organizadas, cada vez más numerosas, donde se proporcionaba todo lo necesario para una vida satisfactoria a todos sus habitantes.

Todas las Alianzas de Estados, excepto la del Norte, establecieron relaciones de cooperación con la Quinta Alianza.

A partir de 2.060, la Alianza de Estados del Norte, que estaba viendo mermados los beneficios del comercio legal y del tráfico ilegal  de alimentos, agua y suministro de fuentes energéticas,   cuyas actividades ilícitas se vieron relegadas al clásico tráfico ilegal de armas, drogas y personas humanas, inició una campaña contra la Quinta Alianza.

El centro secreto de investigación, tras utilizar técnicas de soborno y tortura, fue descubierto y destruido. Se infiltraron elementos desestabilizadores en las comunas, creando graves conflictos internos. Todas las comunas desaparecieron en 5 años.

En 2.060, la Alianza de Estados del Norte, creó un nuevo centro secreto de investigación localizado en un lugar desconocido de la Península Ibérica, algunos dicen que en Los Pirineos, con tres Comisiones:

Comisión de trasplante cerebral y regeneración celular.

Comisión de informática, robótica y diseño de androides.

Comisión de investigación sobre teletransporte de la materia.

En estos 20 años hasta hoy, 28 de octubre de 2.080, la Alianza del Norte ha monopolizado el dominio y control sobre las fuentes de energía, el agua potable, los alimentos,  la investigación científica y los avances tecnológicos. Todo ello sometido a un estricto control.

Las demás Alianzas se abastecen con los escasos recursos que la Alianza del Norte les ha dejado en su poder, y comerciando con ellos, incrementando cada día más su deuda. La Quinta Alianza mantiene nuevas comunas en lugares recónditos, utilizando sus viejas técnicas de autosubsistencia.

En el Centro secreto de investigación de la Alianza de Estados del Norte, hoy comienza el gran experimento.

El doctor Andreas está revisando los informes completos de cada uno de los comisionados. Él ya sabe que Mateo es el elegido.

Proyecto “Hombre Eterno”.


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CAPÍTULO III

El profesor Kortov

Kortov fue elegido a los 10 años por el Estado Soviético para su plantilla de futuros científicos, dado su elevado coeficiente intelectual y su interés en el estudio del cuerpo humano. Se especializó desde muy joven en cirujía y, a los 16 años, en el año 2054, ya era miembro operativo del gabinete médico experimental al servicio de la Alianza de Estados del Este.

Tres años más tarde, ya especialista en trasplante de órganos y manipulación celular y neuronal, fue captado por la Alianza de Estados del Norte. A los captadores no les resultó muy difícil que Kortov renunciara a su origen y, tras prestar juramento a la Alianza del Norte, fue dirigido ocultamente al centro secreto de investigación, donde pasaría los siguientes 21 años.

El profesor Kortov, con su mirada hiriente, descarada, siempre con su gesto de superioridad bien merecida, su frente alta y despejada por una calvicie prematura que desde los 11 años sólo le había dejado sobre su cabeza unos leves cabellos rubios, casi albinos, en las sienes. Su expresión facial siempre neutra, como por encima del bien y del mal, parecía reprochar a los demás su ignorancia, y su actitud siempre serena como si todo estuviera bajo su absoluto control. Parecía no tener sentimientos.

Se diría que estaba tan vacío de emociones y, a la vez, tan lleno de conocimientos, que no se sabría discernir si lo que inspiraba era más bien temor, o un cierto grado de respeto.

Su actitud era impasible, sólo alterada por ciertos arranques apasionados de ira en las reuniones de comisionados, siempre relacionados con su impaciencia por conseguir resultados inmediatos.

Lo cierto es que el profesor Kortov era escasamente sociable, de manera que sus relaciones interpersonales, muy contadas, se limitaban al mero plano científico, y sus conversaciones y aficiones no escapaban al mismo círculo vicioso.

En su tiempo libre, solía encerrarse en su laboratorio personal y practicaba trasplantes de órganos en animales: esa era su gran afición oculta.

Había conseguido que una oveja viviera con pulmones de chimpancé, una rata con corazón de lebrato, una gallina con cerebro de oca.

Con la ayuda del doctor von Tiede, especialista en cirujía plástica, había entrado en el mundo de los injertos: gato con patas de conejo, perro con piel de cebra, incluso había conseguido crear el tan buscado unicornio: caballo con cuerno recto de cabra en la frente y otros que, más que una práctica de perfeccionamiento de sus técnicas de cirujía, eran un divertimento, un entretenimiento diabólico para la mente y las manos de Kortov.


Su más profundo afán era conseguir el trasplante perfecto de cerebro. Por eso aceptó sin dudarlo la captación de la Alianza del Norte: en el centro secreto de investigación podría conseguirlo, pues su función era realizar trasplantes de cerebro de humano a humano, aunque su anhelo oculto iba mucho más allá. Él deseaba imbricar cerebros humanos en animales y a la inversa.

Las únicas condiciones que solicitó cuando fue captado, dado que la aceptación suponía la reclusión vitalicia en el centro secreto de investigación y pena de muerte si revelaba los experimentos secretos que allí se realizaban,  fueron: que le permitieran tener su propio laboratorio privado, para sus experimentos al margen del proyecto de la Comisión de Trasplante Cerebral y regeneración celular, que le proporcionaran animales y humanos vivos para sus prácticas quirúrgicas y que, si el gran experimento terminaba satisfactoriamente mientras él viviera, que le fuera devuelta su libertad y otorgada protección para poder retirarse el resto de su vida en un lugar seguro.     

El Delegado de La Alianza del Norte, convencido de que la duración del experimento superaría los años de vida del profesor Kortov, accedió a todo, menos a proporcionarle cuerpos humanos vivos. Los cuerpos humanos sólo se utilizarían para el experimento secreto  de la Comisión.

La motivación principal de Kortov al aceptar la captación y su inclusión en el proyecto Hombre Eterno no fue, pues, el gran experimento en sí mismo, que ciertamente suponía un reto para él, sino más bien el poder utilizarlo como medio para realizar sus prácticas zoológicas y realizar finalmente su sueño: trasplantar un cerebro humano a un animal y un cerebro animal a un humano.

De ahí que, aquel día, en la Comisión, se mostrara tan inquieto y ansioso por comenzar ya el proyecto definitivo. Su visión ya estaba vislumbrando que para él supondría un gran avance en su experimento privado.

A pesar de la prohibición que le impuso el Delegado de la Alianza del Norte, el profesor Kortov consiguió apoderarse en una ocasión de un cuerpo humano para sus prácticas diabólicas.

Fue hace 7 años atrás, en el año 2062. Sabía que iba a llegar muy pronto una gran remesa de cuerpos humanos vivos. Esperó el momento con prudencia y planificó su acción.

En la pantalla de anuncios de la hospedería (como llamaban al recinto donde alimentaban y mantenían encerrados a los cuerpos humanos que más tarde serían empleados en el experimento), siempre publicaban con dos días de antelación la próxima remesa que estaba por llegar, indicando el número de cuerpos humanos, la procedencia y otros detalles, así como otras especies animales.

Kortov ya había estudiado meses atrás los movimientos y horarios del controlador de la hospedería y él ya estaba  preparado para actuar en el mismo momento que éste introdujera el acta holográfica en el archivo de la pantalla de anuncios.

Kortov, asegurándose de que nadie lo veía, lo cogió. Tenía 10 minutos exactos hasta el próximo pase de control. Ya había cronometrado el tiempo que tardaba en llegar desde la hospedería hasta su laboratorio, 3 minutos y 20 segundos, marcando dos pasos por segundo y contando con que el ascensor no estuviera en la misma planta. Si estaba en la misma planta, ahorraría al menos 30 segundos.

Mientras caminaba, su pensamiento se perdió en lo bueno que hubiera sido aplicar en esta situación los últimos logros de la Comisión de Teletransporte de la materia.  Consiguió ahorrar los 30 segundos y, una vez en su laboratorio, con todo lo necesario preparado, escaneó el acta de la remesa, modificó el número de cuerpos masculinos sanos restando un número e imprimió de nuevo acta en soporte holográfico transparente, igual que el original. Dos minutos. Tenía tiempo de sobra para volver a introducir el nuevo acta en la pantalla de la hospedería.  Salía del ascensor cuando el profesor von Tiede se cruzó con él.


-        Kortov, en la nueva remesa te envían varios ejemplares de avestruz. Será muy interesantes trabajar con ellas.  
-        ¿Qué?...  ¿Cómo? … ¿En la remesa? ¿Dónde lo has visto? Quedó desconcertado, por primera vez en su vida, tuvo la sensación de pérdida de control. ¿Cómo sabía von Tiede los datos de la remesa si él había cogido el acta en el mismo momento de publicarla? Ahora no podía perder ni un segundo en descubrirlo. Le quedaba menos de un minuto para volver a introducir el acta antes de que llegara el siguiente controlador a la hospedería. Siguió caminando.

-        Bueno, lo vi en… ¡Hey! Espera.

-        Ahora vuelvo. Seco, comenzando a sudar. Desconocía esas emociones repentinas que no podía controlar.

En breves segundos llegó a la hospedería e introdujo el holograma en la pantalla. Todo volvía a estar correcto… Por el momento. Von Tiede le palpó en el hombro justo cuando terminaba de introducir la ficha. Se sobresaltó.

-        Tranquilo. Sólo quería hablar contigo y quedar para las próximas prácticas. Cuando tengas las avestruces en tu laboratorio, iré para ….

-        ¡No! ¡En mi laboratorio no! Mejor en el tuyo.

-        Kortov, ¿qué te ocurre? Nunca te había visto tan alterado. Tal vez estás enfermo.

-        No, estoy bien. No es nada. Solo que siempre hemos hecho los experimentos en mi laboratorio y creo que ahora podíamos cambiar al tuyo.

-        Está bien, como quieras. Por mi parte no hay inconveniente. Si hay algún problema, dímelo.

-        No, no hay ningún problema. Sólo es eso.

-        De acuerdo. El próximo lunes, después de la sesión de trabajo, quedamos en mi laboratorio.

-        De acuerdo, Tiede.

-        Hasta luego, Kortov. No pases mucho tiempo en las inmediaciones de la hospedería, podría irradiarte algún virus de los que portan los cuerpos antes de su desinfección. Cuídate.

Kortov no contestó. No solía hacer gala de formas de cortesía ni de buena educación. Volvió a su laboratorio, aún sofocado. Ahora tenía que preparar la segunda fase de su plan. Concentrado y expectante, calculó cada detalle para el día de la llegada de la remesa.   

El controlador de la hospedería hizo su revisión de rutina sin percibir ningún error. El acta estaba en su lugar.

Kortov grabó en su memorándum de aquel día: descubrir las neuronas que produjeron mis emociones y reprogramar.



(Continuará…) 

1 comentario:

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